El asesino invisible entró por la orilla…

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El asesino invisible entró por la orilla este del país arrasando, desgarrando, dejando un dolor mudo atrás: familias muertas, niños huérfanos, incomprensión, dolor…

Dicen que ya no hay ébola al este, no lo sé. Sí que sé que está al centro, sur, norte, y oeste. Gracias a Dios el país está mucho más preparado después de tantos meses de tragedia. Han llegado médicos, enfermeros, logistas…; Ingleses, indios, belgas, holandeses, españoles, daneses, nigerianos, cubanos, chinos. Aún así, en los últimos 21 días ha habido 1.350 nuevos casos sólo en Sierra Leona. 10 doctores y 95 enfermeras/os sierraleoneses han fallecido hasta ahora.

Parece ser que en la guerra, que terminó hace 12 años, la mayoría vivía su día a día de manera normal, oían hablar de los rebeldes, pero no los veían. Muchos, un día de cada día, vieron a esos locos descerebrados a la vuelta de la esquina, entrando en su pueblo a lomos de un desvencijado vehículo, sembrando la destrucción, burlándose del mundo.

Al ébola no se le ve, se vive cada día un día más. Oyes que anda alrededor. Y muchos, un día de cada día, han sabido de ese enemigo cruel al ver arrebatada el alma de sus seres queridos…sin entradas estrepitosas en el pueblo, sin ruido de metralletas…esta vez el asesino cabalga sobre sus seres queridos. Ves aldeas que pierden 33, 61, 100 miembros de su comunidad, uno tras otro. Padres, hermanos, abuelos, vecinos…Ayer visitamos la aldea de Makonteh, ni uno solo respira ya, fueron arrebatadas todas y cada una de sus almas. Sólo las cabras siguen allá.

Te sientas delante de ellos a escucharles, respiras hondo y escribes y preguntas…y se te saltan las lágrimas por dentro, te las llevas a casa y te las comes. Te vas de esos pueblos, de esas casas sin haber comprendido nada…las palabras se quedan cortas…hay un abismo de incomprensión.
Hace 3 semanas vine a Lunsar a unirme a un equipo de trabajo formado por parroquianos y el padre Emmanuel, y por las hermanas Clarisas, con sister Elisa al frente. Trabajamos en dos provincias, Marampa y Buya Romende, y nos dedicamos a visitar pueblos/casas en cuarentena (porque el ébola haya hecho presencia), o en post cuarentena, o casas que acojan niños que hayan perdido a sus padres por el maldito ébola. Intentamos comprender cuál es la situación de los niños, que les ocurrió, a quienes perdieron, quienes cuidan de ellos, quienes les acogen…qué niños sobrevivieron…

Para ello nos sentamos en ocasiones con todo el pueblo, en ocasiones con familias, con niños y sus nuevos cuidadores. No tocamos a nadie, nos sentamos a cierta distancia, les advertimos a los niños más pequeños que no se unan a nuestras reuniones, vestimos con pantalones largos y nos aseguramos de que no haya personas con síntomas de enfermedad. Les damos recomendaciones de lavarse las manos, de no tocarse, de guardar distancias con los transeúntes, de reportar al centro más cercano cualquier caso de enfermedad, de no lavar a los muertos, etc.
Algunos no responden, están en shock, otros lo hacen llorando, sollozando, algunos, con entereza, te cuentan todo lo que pasó. Historias terribles.

A los sobrevivientes les animamos a que cuenten su experiencia a sus familias, vecinos, acerca de qué medidas de prudencia se tomaban en los centros de tratamiento de ébola, con el objetivo de que sus seres queridos no acaben contrayendo la enfermedad.

Llevamos comida a los pueblos en cuarentena (21 días en los que no se pueden mover de casa), también a las familias que acogen a niños huérfanos, a las familias más necesitadas afectadas por esta enfermedad, a familias o pueblos en post cuarentena: llevamos arroz, pescado, aceite de palma, avecrem, tomate en latas, jabón, pasta de cacahuetes, pepper, sal, cebollas…

Pretendemos que se sientan acompañados, respaldados, escuchados; que tengan algo de comida que llevarse a la boca; sensibilizar en las medidas de prevención; y sobre todo lo que queremos es localizar a los niños que han perdido a su padre y su madre.

Pretendemos identificar a los niños/as que hayan perdido a su padre y a su madre y que se encuentren en un estado de desamparo porque no haya cerca quien que pueda acogerlos, amarlos, hacerse cargo de ellos. Queremos ofrecer a las familias que tengan buena relación con esos niños (familias lejanas, vecinas o amigas) unas condiciones suficientes para que se puedan hacer cargo de esos niños, para que los acojan, los amen, los tengan como uno más. La idea es poner en marcha un proyecto que ofrezca a esas familias alguna ayuda con la comida, con los estudios de ese nuevo “hijo”, quizás conseguirles ayuda médica a través de los hermanos de San Juan de Dios. La idea es hacer un seguimiento a esos niños y a esas familias a lo largo de los años….El objetivo es que los niños reciban amor, se sientan amados y con futuro, como los demás niños.

Cómo podéis ver estamos todavía en una etapa previa, identificando a esos niños. Este va a ser un proceso largo, de mucha visita, de conocer a los niños, los pueblos donde viven, sus circunstancias, quienes les aman…Llegado ese momento veremos cómo armar el proyecto, cómo enfocarlo, qué hacer y cómo hacerlo.

Al frente de este proyecto, si llega a ver la luz, se quedará la parroquia de Lunsar. Las clarisas y yo echaremos una mano, supervisaremos, y buscaremos fondos…y lo que haga falta.

Abrazos amigos.

Coco

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