Cristina y Malaria

Cristina, Coco y el Dr. Sesay

Lunghi, 2 de diciembre de 2012

Me llegaron las dos el mismo día, quizás una un día antes pero no sé cuál de ellas. Cristina llegó el lunes y el martes empecé con el tratamiento, así que llevo en cama unos 5 días y Cristina cuidándome desde que ha llegado: This is África. Vaya recibimiento.

La verdad es que al principio estaba preocupado de haberme puesto malo nada más llegar Cristina pero lo cierto es que creo que es bueno que haya ocurrido así, parece como si la África salvaje nos alertara: Cuidado conmigo forasteros…Y es que si uno quiere estar sano aquí tiene que protegerse de verdad y aun así todos los que viven aquí acaban con malaria en algún momento. Los posibles, y sólo posibles, remedios: mosquitera, mangas largas y pantalones largos al atardecer, antimosquitos…Claro está que estas palabras son escritas con un poco de dolor de cabeza y mal cuerpo todavía.

En el día a día cuando uno se encuentra fuerte, feliz y concentrado en lo suyo, los mosquitos no existen, sólo ellos se fijan en nosotros y me los imagino haciéndoseles la boca agua en busca de nueva sangre…

La reflexión de Cristina y mía estos días era: en África cuidado! Aquí la naturaleza no se anda con medias tintas: todo a lo bestia…Tormentas, vegetación, bailes, etc.

A parte de todo esto Cristina está feliz, la oigo de fondo cantando “no me digas que los médicos se fueron, no me digas que no queda anestesia, no me digas que el alcohol se lo bebieron…”, y es que esta canción le vino a la cabeza nada más pisar el hospital de Lunghi y dijo algo así como “ya entiendo lo que quería decir Juan Luis Guerra”.

En otro orden de cosas Cristina se trajo dos maletones (con tres panelitos solares dentro) y una maleta, además tuvo que dejar cosas en Madrid por exceso de equipaje, entre otras su champú y de tal manera Dios me ha concedido ver lo que tanto ansío en este contienente: una Leona. Ser hombre tiene muchas ventajas, yo me lavo el pelo con una pastilla de jabón de 20 céntimos del chiringuito de al lado.

En la Sala de espera

Sala de espera

Hospital privado

Camino a Freetown

Hoy me ve el médico por fin, Mr. Sesay, y si todo está bien mañana enfilaremos hacia el norte.

En Kabala nos esperan 55 profesores y si Dios quiere el 14 diciembre su vida tomará un nuevo rumbo…

Si me preguntais Namana Kotogo os responderé A Kalanan Kanuna (Cómo estáis? Bien gracias a Dios).

Abrazos, Coco